Incitación a delinquir

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GUÍAS JURÍDICAS


I. CONCEPTO

Se conoce con el nombre de «iter criminis» o vida del delito el proceso que comienza por la concepción del delito en la mente del autor y culmina con la ejecución del mismo y agotamiento de sus resultados. Hay en este proceso distintas fases, tales como la fase interna, constituida por los estados de ideación, deliberación y resolución criminal, que no traspasan la mente del autor, cuya impunidad ha sido reconocida universalmente, basándose en la idea de «que el pensamiento no delinque». La fase externa se inicia cuando la resolución criminal se muestra en el mundo exterior con actuaciones que denotan el inicio del proceso delictivo (compuesta por actos preparatorios y actos ejecutivos). Se distingue así;

  • a) La fase interna (ideación). Se trata de un proceso interno en el que el autor elabora el plan del delito y propone los fines que serán meta de su acción, eligiendo a partir del fin los medios para alcanzarlo.
  • b) La fase externa (preparación, ejecución y consumación). La preparación o actos preparatorios es el proceso por el cual el autor se procura los medios elegidos, con miras a crear las condiciones para la obtención del fin. La ejecución o actos de ejecución, es la utilización concreta de los medios elegidos en la realización del plan. Las zonas correspondientes a la preparación y ejecución resultan de difícil determinación. Su distinción sólo tiene sentido a partir del límite trazado por el legislador entre lo punible y lo no punible, es decir, en relación a los tipos penales individuales de la ley penal. Dentro de la ejecución es posible distinguir dos niveles de desarrollo: uno en el que el autor no ha dado término todavía a su plan (tentativa inacabada) y otro en el que ya ha realizado todo cuanto se requiere según su plan para la consumación (tentativa acabada). La consumación Es la realización de todos los elementos del tipo objetivo a través de los medios utilizados por el autor.

Respecto a los actos preparatorios, el Código Penal recoge en su articulado cuatro manifestaciones de estas resoluciones manifestadas de voluntad: conspiración, proposición, provocación y apología, si bien esta ultima es considerada, como una forma de provocación, las cuales solo se castigaran en aquellos casos en que expresamente este previsto. La doctrina ha establecido que serán actos preparatorios aquellos que tiene por objeto la comisión del delito, estando encaminados a su ejecución, si bien no se dirigen directamente a la misma, por lo que no pueden encuadrarse en la tentativa. Superan la mera ideación, y tienen ya entidad suficiente como para ser percibidos en el mundo exterior, pero no tienen por si solos eficacia para la realización del delito y requieren del complemento de otros actos;

De lo expuesto anteriormente se pueden determinar el concepto de dos de las cuatro formas de actos preparatorios, así;

  • 1. La proposición para delinquir, se define desde un punto de vista legal, como aquel acto preparatorio del delito, previo a la ejecución del mismo, correspondiente a la fase externa en la vida del delito, que consiste en la manifestación de voluntad del sujeto que ha resuelto cometer un delito, invitando a otra u otras personas a participar en él.
  • 2. La incitación a delinquir, se define desde un punto de vista legal, como aquel acto preparatorio del delito, previo a la ejecución del mismo, correspondiente a la fase externa en la vida del delito, que consiste en la manifestación de voluntad del sujeto que directamente provoca, incita, por medio de imprenta, la radiodifusión o cualquier medio de eficacia semejante que facilite la publicidad, o ante una concurrencia de personas, a la perpetración de un delito.

La proposición se diferencia de la «inducción» en que ésta ha de ser eficaz, es una proposición aceptada y realizada, mientras que en la proposición el proponente tiene la resolución criminal, pero no es preciso que se la transmita al invitado, siendo compatible con que este rechace la invitación. La proposición se diferencia de la incitación a delinquir, en que en la proposición ha resuelto cometer, material y personalmente, un delito, y trata de sumar a sus propósitos a otra u otras personas, constituyendo con ellos un grupo criminal (codelinquencia), mientras que en la incitación a delinquir el incitador no está resuelto a ser ejecutor del delito, a cuya perpetración incita, ni pretende que dicha perpetración sea conjunta, sino que se limita al intento de determinar a otro u otros a la participación en un delito, pero sin que él haya de tomar parte directa u material en la misma.

II. NATURALEZA

Nuestro Código ha desechado así la antigua formula del Código Penal de 1973 que sancionaba los actos preparatorios con carácter general al equiparlos a la tentativa. Así el vigente Código Penal de 1995, ha considerado que los actos preparatorios deben quedar impunes al no poder incluirse dentro de la tentativa: sólo sanciona con carácter general tres manifestaciones de los mismos. La conspiración, la provocación (que incluye como variante la apología) y la proposición para delinquir.

La naturaleza de la conspiración, la provocación (que incluye como variante la apología) y la proposición para delinquir es una cuestión polémica en la doctrina. La mayoría de la doctrina y la legislación actual considera que se tratan de actos preparatorios punibles de participación en del delito, pero no faltan sectores que han encuadrado su estudio como actos de ejecución del delito considerando que la tenencia de instrumentos para falsificar, incriminada en el artículo 400 del Código Penal, no representa un acto preparatorio «excepcionalmente» penado, sino un acto auténtico de ejecución, porque el legislador ha desplazado hasta esas acciones la protección del bien jurídico correspondiente.

Algunos autores piensan que tampoco tendría nada que ver con este tema la cuestión de las «resoluciones manifestadas», que se refiere a la proposición y la conspiración (artículos 17 y 18 del Código Penal). Estas formas no serán sino tipos penales de delitos autónomos.

III. REGULACIÓN NORMATIVA

En los artículos 17 y 18, por su parte, se establece la punibilidad de la conspiración, proposición y provocación para delinquir, así como la de la apología, cuando ésta se realice en la forma de una provocación; solamente en relación con algunos delitos que se estiman especialmente graves cuando así se establezca de un modo expreso por la ley. Según el artículo 17 CP se dispone:

«1º. La conspiración existe cuando dos o mas personas se conciertan para la ejecución de un delito y resuelven en ejecutarlo.

2º. La proposición existe cuando el que ha resuelto cometer un delito invita o a otra u otras personas a participar en él.

3º. La conspiración y la proposición para delinquir sólo se castigarán en los casos especialmente previstos en la ley.»

Y el artículo 18 CP, dispone:

«1º. La provocación existe cuando directamente se incita por medio de la imprenta, la radiodifusión o cualquier otro medio de eficacia semejante, que facilite la publicidad, o ante una concurrencia de personas, a la perpetración de un delito Es apología, a los efectos de este Código, la exposición, ante una concurrencia de personas o por cualquier medio de difusión, de ideas o doctrinas que ensalcen el crimen o enaltezcan a su autor. La apología solo será delictiva como forma de provocación y si por su naturaleza y circunstancias constituye una incitación directa a cometer un delito.

2º. La provocación se castigará exclusivamente en los casos en que la Ley así lo prevea.»

El fundamento del castigo de tales actos radica en el peligro especial que supone la implicación de otras personas en el plan delictivo, dado que los mismos tienen de común su finalidad captadora de voluntades, como sucede con el caso mencionado de la fabricación de moneda, el acto preparatorio tipificado y penado especialmente es la única forma posible de llevar a cabo la preparación del hecho materialmente lesivo y el sentido preparatorio del acto es, por ello, inequívoco la fabricación (artículo 386.1 CP), con respecto a la expendición (artículo 386.3 CP), de moneda falsa por los mismos falsificadores. Los tipos de preparación, sin embargo, pueden configurarse en torno a un determinado acto preparatorio particular entre otros posibles que a diferencia de aquél permanecen impunes.

La conspiración, la proposición y la provocación, o incitación a delinquir, son punibles respecto de los siguientes delitos: homicidio (artículo 141 CP), lesiones (artículo 151 CP), detención ilegal y secuestro (artículo 168 CP), trata de seres humanos (apartado 8 del artículo 177 bis CP) robo, extorsión, estafa, y apropiación indebida (artículo 269 CP), receptación (artículo 304 CP), delitos contra la salud publica en su modalidad de elaboración, cultivo y tenencia con estos fines de drogas toxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas (artículo 373 CP), delitos contra la Administración Pública (artículo 445 CP), rebelión (artículo 477 CP), delitos contra la corona (artículo 488 CP), asociación ilícita (artículo 519 CP), sedición (artículo 548 CP), atentado (artículo 553 CP), terrorismo (artículo 579 CP), traición (artículo 585 CP), y la totalidad de los delitos contra la Comunidad Internacional (artículo 615 CP).

IV. DOCTRINA APLICABLE

  • 1. Proposición para delinquir. La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha venido exigiendo para apreciar esta modalidad de acto preparatorio, que aquel que haya resuelto cometer un delito realice una invitación, concreta, precisa, convincente, y persuasiva, encaminada a la realización de actos ejecutivos a otro para su ejecución; (Sentencia de 21 de octubre de 1993).Declara como caracteres definidores de esta figura:
    • a) Que exista previsión legal expresa en el supuesto del delito objeto de la propuesta.
    • b) Que haya una invitación para la ejecución de un hecho previsto en la ley como delito, a un tercero que hasta ese momento no hubiera decidido por si misma la ejecución del delito.
    • c) Que esa invitación ha de dirigirse a la ejecución de algo posible, y ser lo suficientemente seria y eficaz, es decir que pueda reconocérsele virtualidad suasoria y de convencimiento.
    • d) No es preciso la aceptación por el destinatario de la propuesta, en caso de producirse esta nos encontraríamos ante la figura de conspiración.
    • e) La ejecución del delito no ha debido dar comienzo, en tal caso nos encontraríamos en la categoría de tentativa, en la que el proponente que no participa directamente en ella será considerado como inductor.

(Sentencia del Tribunal Supremo: 1113/03, de 25 de julio)

  • 2. Incitación para delinquir (provocación para delinquir). Asimismo declara que son caracteres definidores de esta figura:
    • a) Conducta consistente en la incitación para la ejecución de un hecho previsto en la ley como delito.
    • b) Ha de tratarse de uno o varios delitos concretos, no bastando con una actuación estimulante, vaga en orden para delinquir.
    • c) Percepción por el destinatario de palabras o medios excitantes.
    • d) Que la incitación tenga eficacia, es decir, virtualidad suasoria o de convencimiento.

(Sentencias del Tribunal Supremo: de 21 de marzo de 1986 y 791/98, de 13 de noviembre).