Imprudencia punible

 

martinez-tovar-procurador


GUÍAS JURÍDICAS

 

I. CONCEPTO

Bajo el termino imprudencia punible la doctrina ha entendido desde un punto de vista estricto «la infracción de un deber de cuidado«. Y desde un punto de vista amplio «aquella conducta humana que, por falta de previsión o inobservancia de un deber de cuidado, produce un resultado dañoso protegido por la ley». El moderno concepto doctrinal de culpa o imprudencia considera que se debe apreciar imprudencia cuando un resultado típico es objetivamente imputable y el autor ha tenido un error sobre el riesgo de su producción, a pesar de la posibilidad de conocer tal riesgo.

El legislador español, no ha definido la imprudencia, pero el artículo 14 Código Penal establece un punto de partida para la comprensión del concepto de imprudencia, dado que allí se prevé que la infracción será castigada como imprudente cuando «atendidas las circunstancias del hecho y las personales del autor» el error de tipo fuera evitable. De aquí es posible deducir que la imprudencia es básicamente un supuesto de error de tipo.

El Código Penal se ha limitado a diferenciar la imprudencia grave de la imprudencia leve. El Tribunal Supremo ha establecido así, que la imprudencia grave consiste «en el descuido y olvido de las más elementales normas de prudencia; en el quebrantamiento de las precauciones mínimas exigibles a cualquier persona». En cuanto a la imprudencia leve consistirá en una infracción de normas objetivas de cuidado caracterizada por ser de menor entidad que la imprudencia grave.

II. NATURALEZA

La polémica doctrinal existente gira en torno a la naturaleza de la imprudencia o culpa, es decir si la imprudencia debe calificarse como un delito especial y autónomo (delito imprudente), o si por el contrario, debe calificarse como una forma o grado de culpabilidad: La imprudente, en contraposición a la dolosa. Ambas posturas se han mantenido en el Código Penal toda vez en su articulado, no sólo conoce delitos dolosos, sino también delitos imprudentes. Es decir: no sólo es punible obrar a pesar de tener conciencia del peligro concreto de producir el resultado, sino también el producirlo por obrar descuidadamente (sin la prudencia exigida), y asimismo en su articulo 10 CP dispone «son delitos o faltas las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley», por lo que con arreglo a este precepto se califica la imprudencia como una forma o grado de culpabilidad.

III. REGULACIÓN NORMATIVA

El anterior Código Penal preveía un sistema de «numerus apertus», que, en principio, permitía sancionar como imprudente cualquier delito del Código Penal. El Código Penal de 1995, en su artículo 12, opta por el sistema del «numerus clausus» a tal efecto dispone «las acciones u omisiones imprudentes solo se castigaran cuando expresamente lo disponga la ley». Antes de enumerar los delitos y faltas imprudentes en el Código Penal, debe hacerse mención a los elementos comunes en la imprudencia punible. Así:

1. Elementos

Como elementos integrantes de la imprudencia podemos distinguir:

  • Una conducta humana consistente en hacer o no hacer, pero no dolosa o maliciosa.
  • Que esa conducta infrinja un deber objetivo de cuidado, es decir, que el sujeto podía y debía haber previsto las consecuencias de su conducta, o lo que es lo mismo, el resultado lesivo y su vinculación causal con su propio hacer u omitir, y si no lo hizo fue a causa de su propia dejadez o descuido. El Tribunal Supremo ha declarado al respecto que la distracción o desatención en la conducta constituye la raíz de la culpa y afecta a dos elementos de que esta se compone: El psicológico, al no apreciar el grado de previsibilidad del resultado en relación con el riesgo suscitado, y el normativo, al disminuir la intensidad de la conciencia del deber de cuidado infringido constituido ya por normas elementales de común experiencia, ya por preceptos de menor rango incorporados o no a reglamentos (Sentencia de 13 de marzo de 1982).
  • Que tal conducta produzca una lesión en un bien jurídico de un tercero que represente un valor protegido por la Ley penal.
  • Que exista una relación de causalidad entre la acción u omisión voluntaria y el resultado dañoso.

2. Clases de imprudencia

El actual CP ha simplificado la anterior división tripartita de la gravedad de la imprudencia en temeraria, simple con infracción de reglamentos y simple sin infracción de normas reglamentarias, por dos únicas categorías: imprudencia grave e imprudencia leve, diferencia de entidad que, en el caso de resultado de muerte, determina que el hecho sea calificado respectivamente como delito o como falta.

Según reiterada doctrina del TS, manifestada entre otras en sentencia de 15-3-07, «para distinguir la imprudencia grave —temeraria en el CP de 1973 —, de la leve —simple en el anterior texto punitivo—, habrá de atenderse:

  • 1.º A la mayor o menor falta de diligencias mostradas en la acción u omisión desencadenante del riesgo, atendidas las circunstancias concurrentes en cada caso.
  • 2.º A la mayor o menor previsibilidad del evento que sea el resultado.
  • 3.º A la mayor o menor gravedad de la infracción del deber de cuidado que según las normas socioculturales del agente se espera.

En definitiva, la valoración de la entidad de la imprudencia ha de hacerse en consideración a la importancia de la infracción; si es grave, habrá imprudencia grave sin tener en consideración para su graduación los resultados producidos que, aunque son un elemento del tipo respectivo, no ha de servir para medir la intensidad de la culpa. Es más, la STS de 11-3-99 indicó que concurrirá la imprudencia grave cuando en la conducta del acusado se aprecie ausencia de las más elementales medidas de cuidado, causante de un efecto lesivo o dañino fácilmente previsible, y el incumplimiento de un deber exigido a toda persona en el desarrollo de la actividad que ejercita».

La LO 1/2015, de 30 de marzo de reforma del CP ha introducido importantes modificaciones en la regulación de la imprudencia punible en el ámbito de los delitos de homicidio y lesiones, con especial repercusión en el tráfico viario: elimina, de un lado, la imprudencia leve e introduce, de otro, una nueva categoría de imprudencia, la menos grave, que a lo largo de todo el articulado del Código solo es utilizada como título de imputación en relación con los expresados delitos. La modificación se enmarca en la decisión general de la supresión definitiva del catálogo de faltas.

Siguiendo la distinción de la doctrina entre culpa lata, culpa levis y culpa levisima, esta última con operatividad solo en la esfera civil, el CP ha venido regulando esas tres clases de imprudencia (la temeraria y la simple con y sin infracción de reglamentos) y castigando siempre la simple, sin excepción, bien como delito, bien como falta. El CP de 1995 quiebra con el sistema de incriminación abierta de la imprudencia y lo sustituye por un sistema de tipificación cerrada y excepcional (art. 12), distinguiendo, dentro de los crimines culposa, para graduar la gravedad de la imprudencia entre la negligencia grave y la leve, en un cambio exclusivamente terminológico en relación con la anterior distinción entre imprudencia temeraria e imprudencia simple, siendo la primera la manifestación más grave de la infracción de los deberes de cuidado y representando la segunda un criterio de menor gravedad en la infracción de las normas de cuidado que solo adquiere rango de falta. Así, con anterioridad a la última reforma del CP por la LO 1/2015 , eran constitutivos de delito el homicidio (art. 142 CP) y las lesiones graves cometidos por imprudencia grave (art. 152 CP) mientras que eran tipificados como falta el homicidio y las lesiones constitutivas de delito cometidos por imprudencia leve (art. 621) y excepcionalmente también como falta las lesiones atenuadas del art. 147.2 CP cometidas por imprudencia grave.

Tras la citada reforma se mantiene el homicidio y las lesiones causadas por imprudencia grave, se introduce una nueva categoría de imprudencia, la menos grave, para los resultados de muerte y lesiones de los arts. 149 y 150 y se despenalizan las faltas de homicidio y lesiones por imprudencia leve así como las lesiones atenuadas (art. 147.2º) causadas por imprudencia grave tipificadas en el art. 621 que son suprimidas al derogar el Libro III del CP la Disposición Derogatoria Única, párrafo 1º de la LO 1/2015 .

a) El CP prevé los siguientes delitos imprudentes graves:

  • Homicidio imprudente. Art. 142 CP
  • Aborto imprudente. Art. 146 CP
  • Lesiones imprudentes. Arts. 152 y 158 CP.
  • Manipulación genética imprudente. Art. 159.2 CP
  • Sustitución de niños por imprudencia. Art. 220.5 CP
  • Daños por imprudencia. Art. 267 CP
  • Blanqueo por imprudencia. Art. 301.3 CP
  • Delitos contra los derechos de los trabajadores por imprudencia. Art. 317 CP
  • Daños imprudentes en archivo registro, museo, o patrimonio histórico del art. 324 CP
  • Contra el medio ambiente imprudente del art. 331 CP
  • Delitos imprudentes relativos a la energía nuclear y radiaciones ionizantes. Art. 344 CP
  • Incendios imprudentes del art. 358 CP
  • Delitos contra la salud pública imprudentes del art. 367 CP
  • Falsedad por imprudencia del art. 391 CP
  • Prevaricación judicial imprudente del art. 447 CP
  • Deslealtad profesional por imprudencia. Art. 467.2 CP inciso último
  • Delitos contra los derechos Constitucionales por imprudencia del art. 532 CP
  • Revelación de secretos imprudente sancionado en el art. 601 CP
  • No perseguir determinados delitos por imprudencia. Art. 615 bis.2 CP
  • Concurso imprudente. Art. 259.2 CP El art. 259 en su apartado 2 establece, la comisión imprudente, lo que supone una novedad, introducida por la LO 1/15 , respecto del texto anterior que sólo preveía la comisión dolosa. La razón del 259.2, se encuentra en la provocación culpable de la crisis: «2. La misma pena se impondrá a quien, mediante alguna de las conductas a que se refiere el apartado anterior, cause su situación de insolvencia.» La mención a la comisión imprudente en bloque no parece del todo correcta porque las conductas que realmente se pueden cometer por imprudencia, que no son todas las del apartado primero, dado que algunas de ellas solo se pueden cometer dolosamente, dados los términos en que están redactadas. No obstante el legislador hace una incriminación genérica referida a todos los apartados del número 1 del precepto.

En materia de penas y su determinación, la reforma de la LO 1/2015 introduce en las lesiones cometidas por imprudencia grave el criterio valorativo de la entidad del riesgo y del resultado producido.

b) Los delitos imprudentes menos graves son: el delito de homicidio por imprudencia menos grave (art. 142.2 CP) y delito de lesiones por imprudencia menos grave (art. 152.2 CP).

En cuanto a la determinación del alcance y contenido que debe atribuirse a la «imprudencia menos grave», que el legislador no define y cuya determinación por la doctrina y los tribunales no estará exenta de dificultades, debe señalarse, que se trata de un concepto nuevo, que hasta ahora, la jurisprudencia había logrado de forma más o menos pacífica y después de una larga evolución, perfilar las formas de imprudencia previstas, la grave o temeraria y la simple o leve; sin embargo, la reforma, introduce un nuevo concepto en el ámbito de la imprudencia que será de difícil precisión: la menos grave, como algo intermedio entre la grave y la leve.

La imprudencia menos grave de los arts. 142.2º y 152.2º CP se configura como un delito leve a la vista de la disposición contenida en el nuevo art. 13.4º inciso 2º CP. Las consecuencias de esa naturaleza de delito menos grave son diversas,: en materia de reincidencia, no se computan los antecedentes por esta clase de delitos (art. 22.8º CP); determinación de la pena al prudente arbitrio del juzgador (art. 66.2º CP); no provocan la revocación de la suspensión de la ejecución ni pueden ser tenidos en cuenta para su denegación (art. 80 CP); plazo de prescripción (art. 131 CP); plazo de cancelación de antecedentes delictivos (art. 136 CP); procedimiento para el enjuiciamiento con posibilidad del archivo por razones tasadas de oportunidad, regulado en el Libro VI LEcrim.

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