Consejos esenciales si piensas en cambiarte de despacho: pros y contras

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Gonzalo Jiménez Blanco
1 octubre, 2016

Una de las maneras clásicas de progresar profesionalmente es cambiándote de trabajo. Cuando parece que en una organización has llegado a tu límite te puedes plantear un cambio y empezar en otro sitio una nueva vida con diferente perspectiva. Pero hay que hacer bien eso.

Yo seguramente no estoy muy legitimado para rechazar los cambios de trabajo porque me he cambiado bastante pero precisamente por eso tengo alguna experiencia. Y sé, o creo saber, cuándo es bueno cambiarse y cuándo no.

Ya he explicado en algunos artículos los requisitos para ser socio. Cuando no tienes esos requisitos o te atascas en la estructura puedes empezar a pensar en el cambio.

A veces te llama un ‘head hunter’ (cazados de talentos) o directamente el despacho interesado porque conoces a alguien en él.

Lo primero es identificar el momento de cambiarte de despacho: debes planteártelo cuando el despacho no te ofrezca nada nuevo o estés atascado en la progresión en tu carrera profesional. No debes cambiarte si estás contento o si tienes aún trecho que recorrer.

En segundo lugar piensa también en el trabajo al que vas pero sobre todo en el siguiente.

Es decir, si te sitúa peor aunque ganes más dinero déjalo pasar; esto ya lo he comentado en otra ocasión.

La siguiente cuestión es cómo moverte de trabajo: puede ocurrir que te caiga del cielo la oferta que te esperas pero si eso no ocurre tendrás que hacer algo para cambiar.

CONSEJOS

Algunos consejos podemos dar aquí:

  • Se busca mejor trabajo desde el trabajo que desde el paro; desde luego es mejor iniciar un proceso de selección desde el trabajo que se quiere dejar que desde el paro. No sólo es que des mala imagen en el paro sino que probablemente te cree una cierta inseguridad que te haga hacer peor las entrevistas.
  • Conviene hablar con un ‘head hunter’, o lo puedes hacer comentando a otros abogados amigos que están en otro despacho.
  • Sé realista en tus planteamientos: si eres un abogado de empresa no te plantees ir a un despacho que busca abogados de despachos. Económicamente, tampoco pretendas ganar mucho más de lo que estás ganando.

Desde luego no mientas nunca en las entrevistas ni tampoco en el curriculum vitae.

También causa muy mala impresión contar en la entrevista los defectos personales de tu jefe anterior: entre otras cosas porque puede conocer el entrevistador a tu jefe. Y porque causa mala impresión el tipo que habla mal de su trabajo.

También es bueno saber que tu currículum tiene que tener una cierta coherencia para ser creíble.

Tiene que ser una carrera interesante para llamar a atención. Debe tener algún elemento distintivo pero sobretodo tiene que presentar una cierta historia unitaria. No debe tener huecos.

Y tienes que hacer una reflexión sobre el tipo de trabajo que quieres hacer el resto de tus días: si quieres seguir trabajando en un despacho o por contra quieres un trabajo más tranquilo en una asesoría jurídica de empresa.

Lo que tienes que tener claro es que tampoco puedes cambiar mucho. Una persona que se cambia cada tres años de trabajo no puede mantener siempre ese ritmo de cambios. So pena de ser catalogado como una persona inestable.

Desde los 30 años, la persona tiene que tener cierta estabilidad en el trabajo y cambiarse sólo en caso de mucha necesidad y en todo caso con cambios muy bien pensados. Eso siempre, pero más desde los 30 años.

Desde luego, a los 30 años tienes que tener encarrilada tu carrera. Podrás cambiarte de despacho pero tienes que saber qué quieres hacer con tu vida.